La casa se encuentra en medio de la Cordillera de Arrábida, en una parcela de grandes dimensiones en medio de la naturaleza y con una topografía complicada. Según el propio Souto de Moura, el principal problema “fue que la adecuación de cualquier experiencia anterior a este proyecto no era compatible ni con el cliente, ni con la topografía, ni conmigo mismo. Las soluciones simples se agotaron, y rápidamente pasaron a simplistas. La forma estaba transformándose en fórmula”.