La familia Tugendhat tuvo la suerte de disfrutar de la vivienda y la desgracia de tener que huir de los nazis en 1938. Se trasladaron a Suiza y, después a Caracas. El matrimonio no regresaría más a Alemania. Cuando su hija Greta regreso a Europa, se encontró la vivienda destrozada tras el paso de la Gestapo y la transformación que sufrió posteriormente, para convertirse en una casa de reposo para niños con parálisis. Las terrazas, las vistas, la amplitud, la conexión entre estancias, la fácil convivencia con la vegetación y la ligereza que parecen adquirir las piezas de mármol o el propio mobiliario tubular ideado por Mies y Reich convierten esta vivienda en un elemento funcional, una arquitectura que ofrece una sorprendente lección de transformación arquitectónica.

Source: El peligro de construir la casa soñada