Un lugar concebido para y desde la acción como es el caso de Espacio Vías, supone una apuesta radical por la implicación de la ciudadanía en la construcción de la ciudad. El proyecto rehabilita una antigua estructura ferroviaria para producción artística, dota de un nuevo equipamiento para la juventud y regenera el área urbana del centro de León mediante la recuperación de las vías de FEVE como espacio público. 

Revalorización de la identidad existente. El proyecto es el inicio de la conversión de una nueva ciudad lineal que convierte la entrada de las vías en León en un nuevo espacio urbano a tratar y promete un futuro al resto del espacio que está aún por reconvertir.

Transferencias al espacio público. La construcción de la ciudad se manifiesta en el proyecto en tres intervenciones temporales de escala reducida pero complementaria como son: la rehabilitación de cocherón como Laboratorio Temporal, la nueva construcción de la cubierta vegetal como Instituto de la Juventud y la recuperación del espacio de las vías como espacio público. La relación entre movilidad, arquitectura y sostenibilidad social y urbana hace de un proyecto de mínimos recursos como espacio Vías una oportunidad para la colaboración entre la gestión cultural, la arquitectura y la ciudad. Es el interior del cocherón el que se abre al espacio público y permite albergar una gran capacidad de actividades públicas. La flexibilidad, la intensidad de uso, y la indeterminación programática hacen del espacio Vías, un lugar potencial para desarrollar líneas de acción culturales basadas en el aprovechamiento de la infraestructura existente.

Sostenibilidad, económica y social. El solar del emplazamiento es una propiedad de los Ferrocarriles de Vía Estrecha (FEVE), que durante muchos años estuvo en desuso, en una zona muy congestionada de la ciudad de León. La incorporación de dicho espacio a la ciudad presenta grandes potencialidades como un espacio público de referencia, ofreciendo una gran oportunidad de descongestión dentro de una trama muy densa.

La respuesta del edificio a ese reto es buscar la menor ocupación posible, no solo en planta, sino en volumetría e impacto visual. Además la edificación aprovecha la mayor parte de los elementos existentes dentro del solar, adosándose al muro existente que delimita la parcela con la calle medianera, la cual está contenida en su ascenso por dicho muro.

La nueva edificación se plantea en una sola planta, adosada al muro norte e incorporando dicho muro como cerramiento interior de la edificación. La estructura adosada es un pórtico “extruido” con cubierta vegetal inclinada a sur. Esto hace que dicho plano tenga la mayor insolación posible y permita que las especies vegetales puedan desarrollarse. Por otra parte el alero propuesto permite controlar la insolación en la edificación en verano, para evitar la luz directa en las zonas de trabajo. Esta vocación de encarar al sur el volumen permite que todo el edificio tenga la orientación más óptima para iluminar y calentar el edificio en el crudo invierno leonés, aprovechando la energía de la orientación sur y la gran inercia térmica de la cubierta para regular el calor y actuar como acumulador energético. La fachada sur es una gran ventana que se crea desde la relación con la plaza adyacente y permite iluminar todo el ancho de la crujía.

Por último, cabe mencionar la sostenibilidad económica y colaborativa, ya que la propuesta se presenta como consecuencia de una iniciativa ciudadana que obtiene una subvención del Instituto de la Juventud. A partir de esta iniciativa surge la subvención pública y FEVE y el Ayuntamiento se ponen de acuerdo para el convenio de cesión y ofrecer ese espacio a la ciudad.

Source: Espacio VIAS