La Casa Guzmán de Alejandro de la Sota ha sido demolida para ser sustituida por una nueva vivienda. Nuevamente, la arquitectura contemporánea sufre de la falta de cultura, sensibilidad, protección y el fallo en cadena de la profesión, fruto de la desidia que se ampara en lo que es legal. La Casa Guzmán ha sido una obra de referencia de la arquitectura contemporánea española desde que Alejandro de la Sota la construyó en la década de los setenta del pasado siglo para Enrique Guzmán. Sin embargo, nada ni nadie ha impedido que su descendiente haya podido tomar la decisión de sustituirla por otra cosa. Es el concepto de lo mío es mío y hago con ello lo que quiero. En Arquitectura, a diferencia de otras Artes, esto es lo normal. Nadie se imagina que un heredero pueda destruir un cuadro o una escultura, quemar el manuscrito de un escritor. Nadie lo puede imaginar y tendría enfrente, además del peso de la ley, el escándalo de la sociedad. En la Arquitectura, sin embargo, es posible y ocurre en demasiadas ocasiones. Tiempo tendremos para entre todos tomar conciencia del valor de este proyecto en la historia reciente de la arquitectura española pero, desde su construcción, ha sido una referencia visitada, estudiada, publicada, disfrutada por generaciones de arquitectos de todo el mundo.

La desaparición física de la Casa Guzmán es un asunto muy serio para la arquitectura española que debe hacer reflexionar y actuar a todos los implicados, las distintas administraciones públicas, los colegios profesionales, los arquitectos que toman decisiones. Y esperar que esto no vuelva a ocurrir. Falta cultura, falta criterio, falta compromiso, falta valentía y, consecuentemente, nos falta hoy, una vez más, otra obra ejemplar de la arquitectura española.

Source: LA CASA GUZMÁN HA SIDO DEMOLIDA