“La casa era fría, triste y me costaba una fortuna mantenerla, así que la tiré y me he hecho una vivienda mucho más cómoda y más barata de mantener”, explica Enrique Guzmán Sagarminaga, propietario de la ya desaparecida Casa Guzmán diseñada por Alejandro de la Sota. El argumento parece inapelable, de no ser porque el edificio derribado era una joya de la arquitectura contemporánea española.

La 'nueva' Casa Guzmán.R.C.

Una muestra del apego que el padre de Guzmán sentía hacia aquella casa es que cuando quiso reformarla para adaptarla a las necesidades de sus hijos, tuvo la delicadeza de contratar a Víctor López Cotelo, discípulo de Sota, para que mantuviera el carácter de la obra original. Pero el empresario falleció en 2014 y la vivienda pasó a manos de su hijo mayor, con una gran incultura e insensibilidad.

Source: Las Provincias