Ante la necesidad de ampliar las dotaciones educativas del antiguo Centro de Enseñanza Secundaria de Eras de Renueva en la ciudad de León, edificio este ensimismado hacia su simetría interior con un patio central, el proyecto de ampliación quiere abrir las dotaciones al entorno más cercano, un territorio de expansión de la ciudad de León donde se encuentran edificaciones nuevas y grandes zonas verdes.

La existencia de un parque de nueva creación al Sur y la vereda del río Bernesga al Oeste, junto con el paso del Camino de Santiago perpendicular a ella, marcaron los primeros pasos en el proceso del proyecto así como la búsqueda de mecanismos que atrapasen estos espacios de gran valor que rodean la parcela. Se propuso una solución que hiciese participar a los espacios de ciudad dentro del edificio proyectado, a través de la alternancia de bandas de diferente entidad según sus usos y carácter (llenos y vacíos): zonas de estancia, zonas cubiertas, espacios de recreo, de aparcamiento, de deporte, pavimentos duros, semiduros, zonas verdes como prolongación del parque público, etc.

El nuevo instituto se articula a partir de una planta baja generadora, base conceptual, formal y constructiva. Esta planta se concreta como base paralela al parque, en la cual se producen esos llenos y vacíos que generan las diferentes bandas. En este nivel de planta baja, el edificio se hace diáfano en el eje perpendicular Este-Oeste, permitiendo la apertura y la visualización de la vereda del Bernesga y su entorno próximo. Como elementos llenos, tres piezas perpendiculares que corresponden a usos comunes y quedan abiertas al exterior en su cara Norte hacia el patio, mientras que sobre la banda principal se desarrollan dos plantas más exclusivas para uso docente. Este cuerpo docente elevado que mira hacia el sur, confiere la imagen más singular del edificio, en cuanto pretende comunicar el dinamismo y la apertura que deben conseguir los usos educativos.

La presencia de la fachada Sur, en la que se desarrolla un “tapiz” como imagen frontal del edificio hacia el parque y hacia la ciudad de León. Este lienzo va modificando sus densidades y tonalidades grises a medida que el observador se acerca al edificio, como consecuencia de las distintas posiciones en la colocación de un único entramado de tramex de acero galvanizado que lo cubre y los giros aleatorios de las lamas de madera. Hacia el interior de la parcela el edificio se domestica a través de unas cajas de madera colgadas de la fachada (uso departamental), que con ligeros movimientos y dislocaciones contribuyen a la imagen dinámica y variada de las enseñanzas de secundaria.

Dentro del instituto se hace también un uso importante de materiales galvanizados, insistiendo de manera pausada en el movimiento de las densidades del material según se recorre el edificio. Por último la valla perimetral de cerramiento situada frente a la edificación, formada por palastros verticales galvanizados, participa igualmente en el juego de abrir el edificio a sus entornos más próximos.