La ciudad alemana estrena su nueva Filarmónica, que aspira a ser el motor de un gran cambio urbano. La nueva niña bonita de la segunda ciudad más poblada de Alemania no se explica por la necesidad de otra sala de conciertos. Nació como respuesta a una pregunta: ¿qué hacer con el antiguo almacén del káiser? La estructura de este edificio neogótico, el más grande del puerto, quedó muy dañada por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces sirvió como depósito de cacao, tabaco y té. Pero en los años noventa quedó en desu­so. En las Navidades de 2001, los impulsores del proyecto viajaron a Basilea para enseñarle a Herzog y de Meuron una fotografía antigua del almacén. Con unos pocos trazos, los arquitectos ganadores del Pritzker en 2001 esbozaron una ola sobre el edificio de ladrillo rojo. La Filarmónica del Elba acababa de nacer.

Source: El nuevo icono de Hamburgo