El escultor español Xavier Corberó concibió la construcción de su casa como un trabajo a largo plazo a partir de la adquisición en 1968 de unos terrenos en Esplugas de Llobregat (Barcelona) en los que se situaba una antigua granja de patatas. El conjunto, de inspiración románico-mediterránea, está compuesta por más de 300 arcos y cuenta con 4.500 metros cuadrados repartidos en nueve edificios con 25 habitaciones y baños interconectados por una decena de patios. Destinada tanto a inspirar su imaginación artística como la de otros artistas y amigos que se pudieran hospedar en la mansión, la vivienda es el legado arquitectónico más importante del fallecido artista.