La casa está situada en una urbanización sin referentes a las afueras de León. Esta circunstancia determina la concepción de la vivienda: una cualidad introspectiva que define un mundo propio interior al que la casa se vuelca. Dicha condición de ensimismamiento determina poca ocupación en planta baja y cuerpos volados para obtener zonas de sombra y poder asomarse hacia el paisaje lejano. En estas condiciones la casa se cierra hacia el entorno inmediato. Construida con muros de hormigón de color pardo la vivienda no quiere mirar sino a lo lejos, asomada hacia el horizonte. Los huecos continuos y rasgados enmarcan el  horizonte como si la fachada fuera una imagen especular del paisaje.

Source: Jovino Martínez Sierra Arquitectos