La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando reconoce la trayectoria del artista conquense impulsor del museo de arte abstracto de su ciudad. Cuando todavía era estudiante universitario probó como artista con lienzos, grabados, collages, esculturas y fotografías que tenían como nexo común desafiar las reglas. En 1951 regresó a Cuenca y, allí, en 1963, dando un nuevo uso a las celebérrimas Casas Colgadas, convenció a Fernando Zóbel para instalar un museo de arte abstracto. Sus fondos cuentan hoy con obra de artistas tan reputados como Eduardo Chillida, Martín Chirinos, Rafael Canogar, Antonio Tàpies, Elena Asins o Jorge Oteiza.

Source: Gustavo Torner, Premio Nacional de Arte Gráfico 2016