En 1953 el museo neoyorquino Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa) crea, con el apoyo y dinero de la CIA, el Programa Internacional de Exposiciones. Mediante estas muestras, Estados Unidos descubrirá al mundo las obras de Pollock, Kooning, Rothko y resto de artistas que se englobarán bajo la denominación de expresionistas abstractos americanos. Muestras como Doce pintores y escultores americanos o La nueva pintura americana recorrerán el mundo a mediados de la década de los cincuenta dando a conocer este nuevo y rompedor movimiento. Estados Unidos se posiciona como verdadera vanguardia artística mundial, sorprendiendo y enamorando a las élites europeas, que tan ferozmente criticaban la política cultural oficial norteamericana.

Jackson Pollock, un personaje típicamente americano, nacido en un estado eminentemente rural como Wyoming, una imagen arquetipada que encarnaba la América profunda. Era una concepción novedosa del arte, superando la figuración, y rompiendo definitivamente ataduras con la concepción más antigua y tradicional del arte. Podría decirse que el expresionismo abstracto era un manjar para ser enseñado como representación de la cultura en cierto modo libertaria que se quería promocionar como propaganda antisoviética.

Source: El expresionismo abstracto: la Guerra Fría llega a la pintura