Jorn Utzon, Premio Pritzker en 2003, fue elegido con 38 años para realizar la Ópera de Sidney. Años después, con 60, abandonó Sidney sin poder concluir su gran obra. Al reto de levantar un proyecto escultórico junto al mar, se unía el desafío de construir tres auditorios, uno con doble acústica, en un mismo edificio. Cuando iniciaba la última fase, el sueño se convirtió en pesadilla.

Cambió el Gobierno regional y los políticos recién llegados quisieron adueñarse del proyecto. Utzon aguantó hasta que se encontró sin salida y renunció. Estaba convencido de que lo volverían a llamar. Se equivocó. Con 60 años le tocó comenzar de nuevo. Firmó algunos proyectos. Y luego se retiró a disfrutar del invierno templado de Mallorca. Allí, levantó una casa con el nombre de su mujer: Can Lis. Algunos de sus nuevos proyectos cosecharon críticas en Dinamarca y una vez más, Utzon hizo las maletas y se refugió en su nueva casa mallorquina. El nombre de esa última vivienda del arquitecto lo dice todo: Can Feliz.

Source: Jorn Utzon, arquitecto de la Ópera de Sidney