Pueden formar parte de un memorial, un recuerdo eficaz y emocionante o incluso transmitir sentimientos y mensajes para aquellos quienes las contemplan. Transforman la percepción urbana y llegan a ser iconos culturales y sociales de las ciudades en las que se asientan. A continuación se presentan algunos ejemplos de las esculturas con más presencia en el entorno urbano.

Los zapatos en la ribera del Danubio (Budapest): durante la II Guerra Mundial entre 12.000 y 15.000 judíos fueron asesinados en las orillas del Danubio a su paso por la capital. A éstos les obligaban a quitarse los zapatos antes de ser disparados en el borde y que sus cuerpos se los llevara la corriente.

Les voyageurs (Marsella): esculturas que transmiten el carácter emigrante de este enclave marítimo además de la fragilidad del ser humano ante los cambios y los desafíos. Un hombre desfragmentado, desestabilizado, despojado de sus señas de identidad, que camina hacia su salvación y su pérdida, a un mismo tiempo.

Memorial de la Gran Hambruna (Dublín): representa la masiva diáspora de los irlandeses que partían hacia el Nuevo Mundo huyendo de la hambruna… cuerpos esqueléticos que huyen hacia el mar con lo poco o la nada que tienen como pertenencia.

El burócrata desconocido (Reikiavik): estatua al hombre de negocios, al absurdo ir y venir y a la sensación de que se está haciendo algo importante mientras la rutina maquilla lo absurdo… un gigantesco pedrusco para representar el peso del día a día.

La pistola anudada (Nueva York): un alegato a la paz situado frente al edificio principal de la ONU, obra de Carl Fredrik Reuterswärd.

Hachiko (Tokio): recuerdo a un perro de raza Akita que permaneció nueve años esperando a su dueño, el profesor universitario Eisaburo Ueno, en la salida 8 de la concurrida estación sin asumir o entender que ya nunca volvería.

La silla rota (Ginebra): es un homenaje/reivindicación contra las minas persona que, año tras año, mutilan a seres humanos en todo el mundo.

Source: Esculturas