El arquitecto Fernando Abad firmó hace dos años uno de los libros que mejor describen lo ocurrido en España en las últimas décadas. De Eurodisney a Eurovegas narraba la actuación ilícita llevada a cabo en el suelo y las arcas nacionales en nombre del progreso y la creación de puestos de trabajo. Su nuevo libro, La piel de toro como trofeo (Muñoz Moya), va más allá. Ya no queda siquiera la excusa de la fantasía asociable a un parque temático. Urbanismos con cuyas ruinas convivimos —Marina d’Or en Castellón, Señorío de Gendulain en Navarra, Sociópolis en Valencia o Marina de Valdecañas en Cáceres— fueron realizados “con la total connivencia de las instituciones del Estado”. Y anunciados como justo lo contrario de lo que resultaron ser.

Source: Crítica de ‘La piel de toro como trofeo’, de Fernando Abad Vicente: Urbanismo bajo sospecha